La caída ante el campeón de los Emiratos Árabes pegó duro en la intimidad de los dirigidos por Marcelo Gallardo, que tenían la esperanza de llegar a la final del Mundial de Clubes. Los hinchas se mostraron agradecidos

 

El rostro de Marcelo Gallardo era un resumen de la decepción. En la madrugada de Al Ain, la histórica consagración ante Boca en la final de la Libertadores era parte de un pasado indeleble, pero que en ese preciso incesante pasaba a un segundo plano. River quería llegar a la final del Mundial de Clubes pero deberá conformarse con jugar el partido por el tercer puesto. Y, para la cabeza ultracompetitiva del Muñeco, la caída por penales ante Al Ain fue algo poco menos que imperdonable.

Ni siquiera los gritos de aliento y las palabras de agradecimiento de los hinchas que estaban en el lobby del Hili Rayhann, el hotel donde se alojó el plantel, lograron mitigar esa mezcla de bronca y dolor que al técnico y a los futbolistas recién se les irá con el correr de los días. Quizás, esa sensación incómoda se les evapore al llegar el próximo domingo a Buenos Aires, donde los hinchas les tienen reservada una calurosa recepción que incluirá la apertura del Monumental para celebrar la obtención de la Libertadores ante Boca.

Son las cuatro de la mañana en Al Ain y unos 40 hinchas de River intentan digerir el mal trago charlando en los sillones del hotel. Más que sentados, algunos están directamente arrumbados: jamás pensaron que un ignoto equipo árabe les podría quitar la esperanza de ser el primer equipo argentino en ganar un Mundial de Clubes.

Antes, cuando el plantel regresó del estadio, se mostraron agradecidos con los jugadores de un modo que pareció más genuino que forzado, incluso pese a la tristeza que significó la derrota por penales ante Al Ain luego de igualar 2 a 2 en el tiempo suplementario.

"River, River yo te quiero, yo te llevo adentro, de mi corazón, gracias por esa alegría, de ganarle a Boca, de salir campeón", les cantaron los hinchas a los futbolistas y al cuerpo técnico. Golpeados, los jugadores apenas si atinaban a levantar una mano a modo de devolución.

Los semblantes y los gestos denotaban que, al menos hasta que pasen un poco las horas, la sensación de frustración permanecerá, menos por las formas de la caída, que en definitiva fue por penales, que por el hecho de haber perdido ante un equipo poco menos que desconocido y de un país sin tradición futbolística como éste.

A diferencia de los días anteriores, en los que a todo el plantel le costó conciliar el sueño por las siete horas de diferencia horaria con Argentina, esta vez el desvelo de la mayoría tuvo que ver con el impensado resultado en contra. Según contaron a Infobae integrantes del plantel, muchos recién pudieron dormirse pasadas las 4 de la mañana de aquí, un poco por la adrenalina del juego pero más por el resultado.

Cerquita del ingreso al salón donde comía el plantel, Rodolfo D'Onofrio, Matías Patanian y Leonardo Astrada, quien llegó como columnista de la cadena televisiva ESPN, intentaban encontrarle explicaciones al traspié. A Patanian, quien hoy no forma parte de la dirigencia pero tiene mucha cercanía con ella, se lo vio cantar como un hincha más en el tributo al plantel y le dio un cálido abrazo a Gallardo en el ingreso de la delegación al hotel al regresar del estadio.

Luego, el presidente de River se dejó ver en el lobby con muecas sonrientes, lejos de lo golpeado que estuvo en el estadio durante el tramo final del encuentro y especialmente tras el penal errado por Enzo Pérez.

Un hincha al que se lo suele ver en todos los viajes que realiza el plantel de River intentaba arengar a los simpatizantes más dolidos parafraseando a Gallardo: "Vamos, vamos, que la noticia no tape la historia". Lo decía con el tono elevado, casi a los gritos y de un modo que lo ubicaba en el rol de sostén anímico y espiritual del resto.

"Ahora hay que ir a hacer turismo a Dubai", decía, resignado, un hincha que seguía teniendo en su cabeza el turbante blanco y rojo que se compró para ir a la cancha. El aspecto deportivo pasó a un segundo plano y más de un hincha hasta se lamentó por lo bajo por haber realizado un esfuerzo económico tan grande para estar aquí junto al equipo. "Ya está, lo más importante, que era ganarle a Boca, lo conseguimos. Esto era una yapa", buscaba consolarlo otro compañero de aventuras.

Ya avanzada la madrugada, un integrante del cuerpo técnico afirmó al pasar, desvelado: "Si cabe una enseñanza de todo esto, es que al máximo nivel tenés que estar siempre a tope futbolística y físicamente. Nosotros no lo estuvimos y en el fútbol estas cosas pueden pasar".

El camino en micro hacia Abu Dhabi, luego del almuerzo, les tenía reservado un paisaje con muchas montañas de arena, exótico como la inesperada derrota contra el sorprendente y entusiasta equipo ára

Fuente; Infobae