“Estoy muy pendiente de lo que pasa en Argentina”, advierte Luis Brandoni desde Es

paña, donde disfruta del éxito de Parque Lezama. El actor regresará a mediados de enero, cuando la obra haya cumplido más de cinco meses en cartel.

A la distancia festeja el debut de Derecho Viejo, la miniserie de cuatro capítulos que llegó a la pantalla de la TV Pública íntegramente rodada en la Universidad del Litoral, que está festejando los 100 años de su creación. ”El propósito es un homenaje a la Facultad de Ciencias Jurídicas por el centenario y tiene mucha historia. Está basado en una novela de Rogelio Alaniz”, cuenta Luis sobre la ficción en la que lo acompañan Florencia Torrente y Victorio D’Alessandro.

“La expectativa es que si esto funciona bien podamos intentar otros cuatro capítulos, que estaban previstos hace mucho tiempo”. Brandoni apunta a la originalidad de la temática, basada en la vida universitaria de una época distinta, donde no faltan amores, sueños de revolución y disputas por el centro de estudiantes. En Derecho Viejo, interpreta a un profesor enamorado de la facultad: “Tiene una gran inclinación por la carrera, por la justicia; se interesa por la vida de los alumnos. Me parece que es un personaje lindísimo. Así que si está bien hecho me voy a poder lucir”, dice entre risas el prestigioso actor.

Luis Brandoni interpreta a un profesor en
Luis Brandoni interpreta a un profesor en "Derecho viejo"

—¿Qué le pasó a Luis Brandoni, al militante, con una Flor Torrente con tantas ganas en el centro de estudiantes?

—(Risas) Esas son las cosas que me daba la sensación de que lo conmovían a este personaje. Tenía esa debilidad. Y además me parece que casi siempre se le notaba su felicidad de estar en ese ámbito rodeado de jóvenes. Él también fue joven y con una cierta nostalgia, por qué no decirlo, de sus años mozos. Pero eso me parece que lo sabe disfrutar. Y el fútbol de por medio, que es una pasión muy, muy poderosa en Santa Fe. Se me armó un lío bárbaro a mí cuando el personaje dice que antes de ceder a una cosa que no corresponde se hacía hincha del otro equipo, de esos equipos clásicos de Santa Fe.

—¿Le trajo problemas?

—No personal, pero casi. Se armó un lío bárbaro. Me querían hacer socio a la fuerza. Fui muy futbolero pero ahora estoy muy alejado del fútbo. Y además fui de River toda mi vida, soy socio vitalicio.

—Pero uno puede tener un segundo club...

—(Risas) Lo tuve cuando era chico. Yo soy de Dock Sud y mi papá era de River, mi hermano mayor también, y en aquel entonces todos eramos hinchas de un club de Primera B y uno de Primera División. Así que yo siempre fui de Sportivo Dock Sud y de River, de modo que eso no lo voy a cambiar ahora, más allá de la ficción.

—Recién hablaba de su personaje y de la felicidad. Usted, ¿en qué la encuentra? ¿Qué es la felicidad?

—La felicidad es poder seguir trabajando en lo que quise hacer cuando era muy jovencito. Vivir de mi trabajo. Y tener lo que echo de menos en este momento, desde acá, que son mis amigos, mi familia, mis hijas, mis nietos, mis afectos. Eso es la felicidad, poder disfrutar de una buena salud, que cada vez me parece lo más esencial de la vida. Y vivir con cierta dignidad, poder moverme, estar bien físicamente me parece que es bueno. No soy un atleta ni soy un fisicoculturista, pero me importa mucho la salud. Y de eso estoy disfrutando.

—¿Vuelve para acá cuando termine Parque Lezama?

—Inmediatamente, sí, sí. El día 15 de enero voy a estar en Buenos Aires. Parque Lezama termina el día 12 de enero de 2020. Voy a necesitar unos cuantos días para verme con los amigos y compartir la mesa, que es una de las cosas que más me gustan en la vida.


—Usted sabe que no puedo dejar de preguntarle por cómo le impactó este resultado electoral.

—Me parece que fue un resultado muy importante, porque así es la democracia. Yo soy radical desde hace muchos años y como tal aprendí hace mucho tiempo que en la democracia se gana y se pierde, de modo que me afectó en un cierto modo. Por supuesto, que hubiese preferido que Cambiemos hubiese ganado la elección, pero hizo una elección extraordinariamente importante, se modificaron las relaciones de fuerzas del Parlamento. Y creo que está muy consolidada de cara a la gente y hay un cambio de la visión de la política en la sociedad argentina que me parece que habría que tenerlo un poquitito más en cuenta, porque lo que pasó durante la campaña fue muy significativo, muy significativo... De modo que estamos de pie, estamos vivos, estamos con un futuro, nítidamente. Lo que lamento es no haber podido disfrutar de eso y no haber estado en una de esas manifestaciones, no estar en la asunción del nuevo gobierno, que se va a hacer de manera normal, formal, como corresponde. Pero bueno, de todos modos, estoy muy entusiasmado con esto. Lo sigo estando.

—Que Mauricio Macri termine el gobierno en tiempo y forma no es un dato menor en la historia de este país.

—No, es un hecho muy importante, muy importante. Hace 91 años que un presidente no peronista no termina su mandato, y mirá que eso lo han dicho tantas veces: cómo han pedido que se vaya, que lo echen, “Vamos a echarlo”, tantas veces de todas las maneras, de las maneras menos democráticas posibles... Y sin embargo, no es así. Así se llegó y así espero que podamos seguir: que el presidente que vaya a asumir el 10 de diciembre también termine en tiempo y forma su mandato, como lo indica la Constitución.

—Eso es muy democrático: es fundamental no estar ansiando que al otro le vaya mal y que no pueda terminar.

—No, no, no, no.... Yo espero que no, que no le vaya mal; espero que le vaya bien. Espero que no den por tierra con todo lo que se ha hecho bien, que tomemos debida cuenta de los errores que cometió el gobierno de Cambiemos pero que se pondere y que se siga en las cosas que se hicieron bien. Eso debería ocurrir. Y hacer un traspaso razonable, no como la vergüenza que padecimos los argentinos de un presidente que no tuvo la formalidad de tener los atributos del mando como corresponde. Pero eso me parece que también lo vamos a superar. Así va a ser la próxima, vez igual como va a ser este 10 de diciembre.

—¿Vamos aprendiendo?

—Sí, nos cuesta un poco. Hay cosas que desaprendimos y tenemos que reaprender. Esa es una de las cosas que la vamos a reaprender: la transición. Espero que el nuevo gobierno elegido democráticamente acepte la invitación de una transición que por lo visto por el momento no se está llevando a cabo, pero las cosas van a mejorar, sin duda ninguna.

—Que así sea, Beto.

—Estos años y este período cumplido va a significar mucho en el futuro de la Argentina.

—Si lo convocaran para algo, ¿se sentaría para acompañar la democracia hoy?

—No, no, yo ya lo que tuve oportunidad de hacer lo hice. No tengo ninguna aspiración, para nada. Sí voy a seguir siendo un militante político, por supuesto, pero no tengo ninguna aspiración por un cargo.


Fuente; teleshow