El autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, presentará este jueves su plan para enfrentar la debacle económica y social del país petrolero, buscando afianzarse frente a un gobierno que encara crecientes presiones de Estados Unidos y la Unión Europea.

 

 "Trabajaremos para estabilizar la economía, atender la emergencia humanitaria de inmediato, rescatar los servicios públicos y superar la pobreza. Sabemos cómo lograrlo", escribió en Twitter el jefe del Parlamento de mayoría opositora.

   

El conflicto político ocurre en pleno colapso de la otrora potencia petrolera, que sufre escasez de alimentos y medicinas y una hiperinflación que el FMI proyecta en 10.000.000% para este año.

   

Decidido a asfixiar económicamente al gobierno de Maduro, Estados Unidos aprobó sanciones contra la estatal petrolera PDVSA -fuente del 96% de ingresos del país- y congeló cuentas y activos venezolanos, cuyo control entregó a Guaidó.

   

"Las condiciones son favorables a Guaidó, con un apoyo internacional decisivo encabezado por Estados Unidos, y en lo que también tiene que ver el agravamiento de la crisis económica", dijo a AFP el analista Carlos Romero.

   

El opositor, de 35 años, sigue sumando apoyos del exterior. La Eurocámara debe votar este jueves la resolución que la convertiría en la primera institución europea en reconocerlo como presidente interino, tras su autojuramentación el 23 de enero.

   

La tensión política alcanzó a la prensa extranjera: dos periodistas franceses y cuatro miembros de un equipo de la agencia española EFE permanecen detenidos, y dos chilenos fueron deportados el miércoles. Sin mencionarlos, el gobierno aseguró que varios comunicadores ingresaron al país sin permiso.

 

El gobierno de España exigió este jueves la "inmediata puesta en libertad" de los cuatro miembros de un equipo de la agencia EFE, requiriendo "nuevamente a las autoridades venezolanas el respeto del Estado de Derecho, los derechos humanos y las libertades fundamentales, de las que la libertad de prensa es un elemento central", indicó en un comunicado el ministerio español de Asuntos Exteriores.

 

Presión europea

 

Bajo la presión de España, Alemania o Francia, la Unión Europea lanzó un ultimátum a Maduro para que en "los próximos días" acepte unos comicios "libres" o de lo contrario reconocerá a Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

   

"Maduro oprime a los venezolanos. La Unión Europea debe estar al lado de la gente de Venezuela", manifestó Antonio Tajani, presidente de la Eurocámara, previo a la sesión de este jueves.

   

Guaidó llamó a una marcha el sábado en respaldo al plazo europeo, que vencería el domingo. Mientras, el gobierno convocó a sus seguidores a manifestarse también, para festejar los 20 años de la "revolución bolivariana" liderada por el fallecido Hugo Chávez (1999-2013).

   

Senadores de Estados Unidos instaron el miércoles a la UE a reconocer a Guaidó, como hizo Estados Unidos, Canadá y una docena de países latinoamericanos, para propiciar la salida de Maduro.

   

 

El líder opositor recibió el miércoles una llamada telefónica del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien -dijo- le expresó su "pleno respaldo".

   

Guaidó se autojuramentó luego de que el Congreso declarara a Maduro "usurpador" tras asumir un segundo mandato que considera ilegítimo, al igual que gran parte de la comunidad internacional, por ser resultado de comicios "fraudulentos".

   

Aunque sus decisiones son consideradas nulas por el poder judicial -de línea oficialista-, el Congreso nombró embajadores en una decena de países que reconocieron a Guaidó.

 

La Fuerza Armada, "crucial" para un "cambio"

 

El miércoles, en manifestaciones en todo el país, Guaidó y sus seguidores urgieron a la Fuerza Armada a permitir que llegue ayuda humanitaria y a desconocer a Maduro, quien a su vez los llamó a mantenerse unidos y leales.

   

"La retirada de apoyo por parte de los militares de Maduro es crucial para permitir un cambio en el gobierno, y la mayoría de los que están en servicio están de acuerdo en que los últimos problemas del país son insostenibles", escribió Guaidó en The New York Times.

   

Aunque aclarando que no cubrirá crímenes de lesa humanidad, Guaidó ofrece amnistía a militares que desconozcan a Maduro, buscando romper su principal sostén: la Fuerza Armada.

   

Metiendo presión también en ese sector, el gobierno de Trump admitió que no descarta una acción armada en Venezuela y llamó a los militares a apoyar la transición.

   

Washington dijo tener listos 20 millones de dólares para entregar en alimentos y medicinas, pero Maduro, que atribuye la escasez a sanciones estadounidenses, sostiene que la ayuda humanitaria es la puerta a una intervención militar.

   

La crisis económica disparó la migración, cifrada en unos 2,3 millones de venezolanos desde 2015, según la ONU.

   

Para buscar una salida al conflicto, Maduro se dijo dispuesto a reunirse con Guaidó y con Trump. Pero el opositor dice que no se prestará para diálogos "falsos".

   

Con cada llamado a marchas resurge el temor a brotes de violencia. Disturbios desde el 21 de enero dejaron unos 40 muertos y más de 850 detenidos, según la ONU. Dos oleadas de protestas en 2014 y 2017 se saldaron con unos 200 muertos.