El virus, denominado, corona, es dañino de verdad. Ataca no solamente la parte física de los seres humanos, sino, también, las economías, el transporte, el turismo, el comercio, los espectáculos y tantas cosas más.

Sus efectos, perversos y maléficos, se advierten en nuestro país y en el mundo.

En nuestra provincia, hay 15.800 personas aisladas. Los partidos de la Superliga y de la Copa Libertadores de América se juegan sin público, se suspendió Lollapalooza (congrega 150 mil personas), al igual que todo tipo de espectáculos. El riesgo país, trepó los 3233 puntos. Wall Street se volvió a desplomar y debió suspender las operaciones para impedir una catástrofe total.

Todo como consecuencia del maléfico virus letal.

Por eso Estados Unidos cerró las fronteras aéreas y extreman límites de vuelos internacionales que provienen de Europa.

En España e Italia la televisión ofrece penosas imágenes de ciudades vacías y desoladas. Sin la presencia de sus habituales turistas en sus calles, así como en su tradicionales lugares emblemáticos.

Los medios de transportes, transitan, casi, vacíos.

Las farmacias y súplicas, los únicos comercios que funcionan, la gente ingresa de a una por vez, previo a hacer una cola donde cada persona está, mínimo, a un metro de distancia de la otra.

Nuestros hermanos están prisioneros en sus respectivos hogares, están privados de su libertad. Están sometidos a una mal llamada cuarentena forzosa ( porque son 14 días), ya sea por prevención a un posible contagio o por solidaridad para no contagiar a otro ser humano.

Todo parece indicar que Italia subestimó el coronavirus y hoy padece sus consecuencias.

Es por eso que gente radicada en Italia insta a familiares y amigos de Argentina a tomar todas las previsiones del caso ( que ellos, por supuesto, no tomaron ) para evitar que aquí suceda lo mismo.

En nuestro país se están adoptando medidas que - por allí - algunos consideran insuficientes.

China, por las características de gobierno que tiene ( comunista, para algunas cosas; capitalista, para otras ) pudo lograr realizar la tan recomendada cuarentena a todos los sospechosos de estar infectados y, por las dudas, a los que no lo están, también. Y, así, lograron frenar el paso avasallante del terrible mal.

¿Alcanza con esto?

En nuestro país se han tomado algunas medidas para contrarrestar los efectos del coronavirus: ¿Alcanza con esto ?

Ante la llegada de pasajeros provenientes de países en donde el coronavirus está haciendo estragos.

¿Qué se hizo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza ?

Solicitar a los pasajeros que firmen una declaración jurada en la que reconozcan si tienen síntomas de coronavirus o no !!!

Si la respuesta es negativa, no pasa nada. En cambio, si la respuesta es positiva, el pasajero es demorado y lo mandan a cuaresma.

¿Qué posición adoptaría un pasajero que viene viajando muchas largas horas y no ve la hora de llegar a su casa ?

¿¡ Va decir: si tengo mucha fiebre, tos, dolor de cabeza, etc., etc. ?

O, por las dudas se toma un paracetamol para bajar la fiebre..!?

Recién ahora, en Ezeiza se instalaron Cámaras Térmicas, para detectar el grado de temperatura del viajero. Repito, con un paracetamol, se evita inconvenientes.

Un poco tarde, el gobierno nacional ordenó congelar los precios del alcohol en gel por 90 días.

Considero muy difícil competir con el juego de la oferta y la demanda. Además, es, justamente, este producto el que escasea en nuestras farmacias.

No al mate, al beso y al apretón de manos

"Paremos de abrazarnos, para poder volver abrazarnos ", es una frase que suena a slogan en estos días.

De persistir esta situación, seguramente, pondremos fin a esta sana costumbre, que se hizo tradición, del apretón de manos y de la suave caricia que se percibe con ese beso cariñoso en la mejilla.

¡Es maléfico, hasta más no poder, ese virus que, encima, parece ser, tiene corona.

Lo peor está por venir !!!

Lo dejo para una próxima nota.

Solo anticipo que se está gestando en el planeta una acción perversa en contra de la gente de la tercera edad.

Si no se pone fin a esta pandemia, las personas mayores de 65 años, pueden ser las más desprotegidas del sistema. Sencillamente, porque son, tal vez, las menos necesarias.

Por Daniel Lencina