Las víctimas son dos niños, un nene de 8 o 9 años y una nena de 10 o 12. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural en la ciudad Brasileña de Novo Hamburgo (Río Grande do Sul), ambos decapitados y descuartizados.

 

La investigación comenzó en el mes de septiembre, cuando fueron encontrados los restos de los chicos. La ausencia de las cabezas y el estado de los cuerpos dificultaron la identificación, pero fueron avanzando con los estudios bioquímicos forenses.

 

Dato fundamental que pudieron confirmar es que son hermanos por parte de madre, según los análisis de ADN. Las huellas digitales no coincidieron con las bases de datos de la Policía Brasileña, y por ello ampliaron la búsqueda y comenzaron a contemplar la posibilidad de que sean argentinos.

El investigador a cargo, Moacir Fermino, aseguró en declaraciones a la prensa que "todavía es una hipótesis, pero creemos que los niños pueden haber sido traídos de Argentina. No sabemos si fueron secuestrados, comprados u otra cosa".

Otros detalles señalan que los niños fueron acuchillados en vida, y que tenían un alto grado de alcohol en sangre.

 

LA “OPERACIÓN REVELACIÓN” CONTRA EL CULTO SATÁNICO

 

Las pesquisas policiales apuntaron a un grupo perteneciente a una secta adoradora del dios pagano Moloch, catalogado como demonio por la tradición cristiana y cabalística. Desde la antigüedad, los sacrificios de niños son una práctica común entre sus fieles.

El templo donde se produjo el ritual se encuentra en Gravataí, en la región metropolitana de Porto Alegre, a unos 30 kilómetros del lugar donde se hallaron los cuerpos en Novo Hamburgo. Durante la investigación, la Policía incautó la capa y una máscara usada por el brujo y documentos que comprueban las actividades que realizaban. Al parecer, sería un ritual para atraer prosperidad.

El líder del templo es conocido como "brujo" o "maestro" y sería un referente de magia negra tanto a nivel país como latinoamericano. En el hecho habrían intervenido siete personas, que embriagaron a los niños, y habrían bebido su sangre y comido su carne. El responsable del crimen ritual sería Silvio Fernandes Rodrigues, líder del culto, que habría cobrado 25000 reales por encargo de un hombre que requería avanzar en negocios inmobiliarios.

El trabajo de los investigadores recibió el nombre de “Operación Revelación”, e incluyó el allanamiento del templo donde cometieron el crimen. Entre los objetos recuperados se encuentran una capa y una máscara de “lobizón” que utilizaría el brujo en las prácticas rituales.

Hasta el momento se encuentran detenidas cuatro personas: el “maestro” Silvio Fernandes Rodrigues, uno de sus discípulos Jair da Silvaque habría encomendado el ritual;el hijo de este último Andrei Jorge da Silva yMárcio Miranda Brustolini, que también era “beneficiario” de la práctica. Otros tres están prófugos: Anderson da Silva, otro hijo de Jair da Silva; Paulo Ademir Norbert da Silva, socio de Jair que lo habría presentado al brujo; y el argentino Jorge Adrian Alves, también vinculado a Da Silva y que habría sido quien llevó los niños a Brasil. 


Fuente NA