Tras la cumbre del G20 y el Acuerdo Mercosur-UE, arranca la campaña electoral con ganadores y perdedores en la Casa Rosada

 

En el vuelo de Osaka a Zurich, Mauricio Macri hizo un recuento de propios y ausentes, de aliados y adversarios. Ya había logrado su éxito más rutilante de política exterior en Bruselas -el acuerdo Mercosur-UE-, y ahora se acercaba a Buenos Aires para protagonizar una campaña electoral que podía ubicarlo nuevamente en los libros de historia argentina: no solo haber completado un mandato presidencial sin pertenecer al peronismo, sino además conquistar la reelección frente a una fórmula justicialista y en medio de una crisis económica que golpea desde hace un año.

Yrigoyen, Illia, Frondizi y Alfonsín

El 6 de septiembre de 1930 caía Hipólito Yrigoyen. El 29 de marzo de 1962 era derrocado Arturo Frondizi. El 28 de junio de 1966 fue desalojado Arturo Illia. El 8 de julio de 1989, Raúl Alfonsín entregó la Casa Rosada a Carlos Menem, cinco meses antes de lo previsto en la Constitución. Y el 20 de diciembre Fernando De la Rúa renunciaba en medio de una crisis económica y 38 muertos debido a enfrentamientos con la policía en la Plaza de Mayo.

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El último presidente que cumplió su mandato sin pertenecer al peronismo fue Marcelo Torcuato de Alvear (1922-1928). Y ahora sería Macri: 91 años más tarde, al comienzo del siglo XXI.

Tras el cierre de listas, y con la irrupción de Miguel Ángel Pichetto, ciertas certezas se han consolidado en Balcarce 50. Marcos Peña no perdió un sólo gramo de poder en la administración de Cambiemos. Pichetto -y sus viejos amigos peronistas- harán lo suyo para buscar la derrota de la fórmula Alberto Fernández – Cristina Fernández. Pero no tienen chance si pensaban balancear el poder interno del jefe de Gabinete.

Peña es amigo de Macri, el ejecutor de sus órdenes presidenciales, y el único que conoce todos los secretos del gobierno. Es resistido y hasta odiado en extramuros de la Casa Rosada. Sin embargo, su influencia está intacta y sería una distopía política pensar que no estará en el Gabinete si hay un segundo mandato presidencial de Macri.

Ernesto Sanz, Marcos Peña, Emilio Monzó, Rogelio FRigerio y Gerardo Morales en la quinta de Olivos: sonrisas para la foto. (Presidencia de la Nación)
Ernesto Sanz, Marcos Peña, Emilio Monzó, Rogelio FRigerio y Gerardo Morales en la quinta de Olivos: sonrisas para la foto. (Presidencia de la Nación)
El peso específico de Peña desplaza a otros jugadores importantes que no comparten su metodología en el ejercicio del poder. Son ministros, altos funcionarios, gobernadores, diputados y senadores nacionales que otorgan un valor determinado a "la rosca", un artilugio de la política tradicional que está casi afuera de los procedimientos de acumulación de poder que ejecuta el jefe de Gabinete.

Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, Martín Lousteau, Alfredo Cornejo y Gerardo Morales, por citar ejemplos importantes, tienen específicas diferencias con Peña. Y eso los aleja (o los alejó para siempre) del centro de gravedad política que ocupa Macri. Para estos dirigentes, la "rosca" no solo es un concepto que se estudia en ciencia política.

Si Macri renueva, Frigerio considera irse a Washington para ocupar la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), aunque no se trata de un simple trámite: hay un proceso eleccionario similar al que enfrentó la entonces excanciller Susana Malcorra cuando compitió para acceder a la Secretaría General de Naciones Unidas (ONU).

"La elección del BID es en 2020. Si gana Macri, y Macri lo quiere, Frigerio se queda. No va a ningún lado", reveló a Infobae un funcionario que vive al lado del ministro del Interior.

Monzó termina su mandato y se quedará en Buenos Aires para iniciar un nuevo proyecto político. Considera una traición a su tropa refugiarse en la embajada de España -si hay reelección de Macri-, y dejará la presidencia de Diputados para caminar de nuevo -como hace 35 años- las calles de la provincia de Buenos Aires.

Monzó fue un arquitecto de Macri en la construcción de Cambiemos. Pero respecto al presidente y a Peña ahora tiene una mirada distinta sobre la política de alianzas. Monzó pujaba por incorporar a Sergio Massa en la coalición de gobierno, una propuesta que fue rechazada -una y otra vez-por Macri, Peña y María Eugenia Vidal, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires.

El presidente de la Cámara baja mantuvo una silenciosa pelea con Vidal. No es personal, sólo política: Monzó sostenía que había que ampliar con peronismo la base pragmática de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires y Vidal consideraba exactamente lo contrario.

En una conversación en privado, adonde se iba a discutir la composición de las listas bonaerenses, ambos adversarios tiraron el último lance. Ganó Vidal, apoyada por Macri y Peña. Monzó se fue defraudado y ya piensa en un nuevo proyecto político para las elecciones presidenciales 2023.

Vidal y Rodríguez Larreta: el presidente elogia sus gestiones y considera que son claves para lograr su reelección. (Maximiliano Luna)
Vidal y Rodríguez Larreta: el presidente elogia sus gestiones y considera que son claves para lograr su reelección. (Maximiliano Luna)
Bruselas, Osaka, La Matanza

Macri en Zurich reconoció la importancia política de Elisa Carrió y el peso electoral de Vidal. Considera que la gobernadora bonaerense derrotará a Axel Kicillof y que eso sucederá por la leve reactivación económica que se sentirá a fines de septiembre.

"Nadie creía en María Eugenia, me decían que estaba loco, que cerrará con Sergio (Massa), ahí está: es gobernadora y va a ganar de nuevo", comentó a sus allegados cuando asomaban las primeras luces en la poderosa ciudad Suiza.

El Presidente asume que Fernández y Fernández triunfaran en las PASO, pero que el peso de Vidal y los resultados que obtendrá Horacio Rodríguez Larreta serán fundamentales para acercar posiciones en la primera vuelta electoral.

"Ahí empardamos, y después les ganamos", asegura convencido.

Macri conoce el "Síndrome de Bush" -ganó la guerra del Golfo y perdió las elecciones ante Bill Clinton por la situación económica-, y asume que la clave de la campaña es la reactivación en las zonas urbanas más castigadas por el plan de ajuste.

Pero el Presidente también reivindica su política exterior, las obras públicas ejecutadas en tiempo y forma, y la inserción global de la Argentina. "Es un proceso lento, sin magia. Ya se van a ver los resultados. Lo importante no es retroceder", dijo Macri a su comitiva en vuelo desde Osaka a Zurich.

Tras la cumbre del G20 en Japón y el cierre del acuerdo histórico Mercosur-UE, el poder en gobierno tiene nombre y apellido: Mauricio Macri, Marcos Peña, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Jaime Duran Barba, Elisa Carrió, Miguel Pichetto, Nicolás Dujovne, los "fantásticos de Bruselas" (liderados por Jorge Faurie y Dante Sica), Rogelio Frigerio y Patricia Bullrich.

El resto de los miembros del gabinete -explicó un funcionario que perdía su avión en Europa- "son neutros o están derrotados".

"¿Quienes son?", preguntó Infobae vía WhatsApp.

"Es fácil: mirá las fotos del Presidente y fijate quién está al lado", fue la respuesta contundente.

Fuente; Infobae