La líder de la Coalición Cívica-ARI, Elisa Carrió, afirmó que en la agrupación La Cámpora "hay muchas personas adictas" y consideró que los dirigentes oficialistas Emilio Monzó y Rogelio Frigerio "subestiman al presidente" Mauricio Macri.

 

“No es toda La Cámpora. Hay gente y personas de La Cámpora que no sólo tienen vinculación con el narcotráfico, sino que también hay muchas personas adictas. Pero no es toda La Cámpora. Esto de decir `La Cámpora´ cuando yo digo corruptos digo (Ricardo) Jaime, (Julio) De Vido... todos me acusan porque personalizo, pero no se puede generalizar", sostuvo la diputada nacional al opinar sobre declaraciones de la monja Martha Pelloni que vinculó a la agrupación peronista con el narcotráfico.

En declaraciones al canal LN+, la ideóloga de Cambiemos señaló: "Axel Kicillof no está en la droga. Y decir que está en la droga porque está en La Cámpora es una mentira. Ahora... Kicillof es que el entregó YPF".

Por otra parte, Carrió criticó a Monzó y a Frigerio, al sostener que "subestiman al Presidente".

"Los operadores creen que son políticos y no, están para estar en la oscuridad. Yo defiendo al Presidente de la República y me he cansado de escuchar que el Presidente no es político y que las falencias que tiene es que no se deja asesorar por el ala política. Macri es político", remarcó.

A la vez, advirtió que el ex presidente Fernando De la Rúa sufrió "un golpe de acá a la China, fue muy traicionado por el propio radicalismo y condicionado" por el "establishment" económico.

En referencia a la campaña electoral, la diputada cuestionó al líder del Frente Renovador, Sergio Massa, al considerar que el tigrese "se disolvió".

"Massa fue una construcción de Paolo Rocca que se desinfló. No sabía a dónde ir. Fue una creación de los medios, como (Francisco) De Narváez. Una creación mediática. Incluso Paolo Rocca lo instaló como candidato a Presidente. Después lo bajo yo y el Presidente lo vuelve a subir. Y después lo lleva a Davos", indicó.   Las empresas del grupo Petersen compraron en 2008 a Repsol 15% de las acciones de la compañía y luego un 10% adicional en 2011, por US$ 3.500 millones.

 

Pero la Argentina sostiene que lo hicieron "sin desembolsar un centavo", ya que se le permitía "hacer uso de los futuros dividendos de YPF para comprar sus propias acciones", según el escrito presentado.

En 2012, el Gobierno de Cristina Kirchner estatizó el 51% de YPF que estaba en manos de Repsol.

Dos empresas del grupo Petersen, controlado por la familia Eskenazi, eran dueños de otro 25% de YPF.

Estas dos compañías fueron a la quiebra en 2015 y los derechos de litigio contra el Estado argentino fueron adquiridos por el fondo buitre Burford por solo US$ 15 millones.

Ahora, ese fondo podría multiplicar por 200 sus ganancias, si la Justicia norteamericana le da la razón.

Fuente: Noticias Argentinas