Es, simplemente una casualidad, pero todo coincide: En vísperas Semana Santa, esta vez, como nunca antes, todo el mundo va adoptar la actitud de Poncio Pilato y se va a lavar las manos.

Con un alcohol en gel, el que tiene la suerte y el dinero para conseguir, o de un buen jabón antibacteriano.

Pero, en esta Semana Santa, todos somos émulos de Pilotos y nos lavamos las manos. Dando cumplimiento al mejor consejo que recibimos en estos días de parte de los profesionales médicos y de las autoridades que nos gobiernan.

Las autoridades nacionales, provinciales y locales decretaron cuarentena, total y absoluta, sobre las postrimerías de Cuaresmas para intentar contrarrestar los temibles efectos del Coronavirus.

En tal sentido, el gobernador Jorge Capitanich adoptó drásticas medidas que es respaldada, en un todo, por el intendente de Sáenz Peña, Bruno Cipolini.

El gobernador decretó el aislamiento obligatorio y el cierre de las fronteras del Chaco.

((( Es una pregunta de un ciudadano ignorante, leguleyo en estas cosas: ¿ Puede el estado obligar a recluirse en su morada a un ciudadano en cuarentena sin que esté confirmada enfermedad alguna? Puede un gobierno provincial cerrar las fronteras de una provincia ? Capitanich lo hizo ..!!! )))

Por eso, ante el desconocimiento de las cuestiones legales, opto por la pregunta.

¿Dónde queda el derecho constitucional de la libertad ( por la cuarentena) y de transitar, libremente, por el país siendo Argentino o foráneo, porque nuestras leyes son generosas.

No es mi intención, ahora, de profundizar este tema, porque entiendo que tanto el presidente, así como el gobernador y nuestro joven intendente están haciendo lo que consideran tienen que hacer muy por encima de lo que digan las leyes. Porque estamos en guerra contra un enemigo invisible pero mortal en lo físico y en lo económico.

Ese enemigo no conocido, no se sabe de dónde vino ni quién lo creó, destruye vidas, por miles, y destroza las economías de todos los pueblos del planeta.

Dicho en otras palabras, todo parece indicar, que si el enemigo invisible ( COVID-19), no nos mata en lo físico, lo hará en lo económico. Porque tras la peste puede sobrevenir el hambre. ¿Entonces?

Conciencia ciudadana

En estos días, se advierte, nítidamente, una adhesión, casi generalizada en la población saenzpeñense que va mucho más allá de las cuestiones políticas, sociales, religiosas, etc., etc.

La gente está informada y, en consecuencia, está asustada y ha tomado consciencia de lo que se trata y lo que se viene. Porque se viene.

Es cierto, hay cosas que no están del todo claras en las medidas instrumentadas, hasta el momento.
Inclusive, hay que admitirlo, no están del todo claras las medidas anunciadas, dado que incurren en marcadas contradicciones.
Pero, en tales circunstancias, nada puede estar totalmente definido. Todo está sujeto a imprevisibles modificaciones. De hecho, esto nos tomó por sorpresa a todos. Y, por ahí, la improvisación prima por sobre de la organización.

De igual modo, la gente sale poco ( apenas lo necesario), los bancos están vacíos, las calles desabitadas y los empleados públicos hacen un esfuerzo sobrehumano y no concurren a sus lugares de trabajos.
Ironía aparte, hay empleados públicos que merecen nuestro reconocimiento: los de salud pública que exponen sus vidas para salvar vidas.

Reconocimiento especial para Julián, propietario de la Empresa de Transporte San Roque que acepta cumplir el recorrido trasladando solo a la mitad de la capacidad de pasajero que dispone cada una de sus unidades. Trabaja a pérdida el buen vecino ?

Las calles vacías de Madrid

¿¡Cuanta pena y dolor provoca nuestro enemigo invisible!?

Si supieramos quién es !? ¿¡De dónde vino !? ¿Quién lo creó?

Las grandes potencias se culpan entre si. Estados Unidos lo califica como el virus chino. Los reyes del Oriente dicen que exactamente al revés.

Mientras tanto, las dos superpotencias dicen tener la vacuna para combatir al Coronavirus.

Cualquiera puede pensar que uno de los dos creó el virus letal en un oculto laboratorio y, al mismo tiempo el antídoto ( la vacuna) para poner fin a tamaña calamidad, tal vez la más grande, que azota el planeta.

En todo este tiempo, uno observa a través de la televisión imágenes, realmente, deprimentes. La calles vacías de Madrid. La desolación de la bella Italia y miles de nuestros hermanos argentinos barados sin poder regresar a su país natal...

Lo peor este por venir

No quiero generar falsas expectativas. No es mi costumbre. No gano nada con ello.

Cuando el Coronavirus invadió China, construyeron hospitales en tiempo récord ( diez días)

¿Sabían lo que se venía? Parece que si.

Ahora, en nuestro país y en nuestra provincia van a construir, con llamativa rapidez hospitales.

Al Ejército Argentino, pidieron que instalen carpas para atender pacientes, porque saben que los hospitales no van dar basto. Por si fuera poco, los hoteles están siendo desalojados por completo para albergar a los pacientes que habrán de llegar.

Desde el Malbrán confirman los infectados en cuenta gotas.

Nosotros no sabemos, realmente, cuántos son. Ello si. Por eso toman todas estas medidas extremas.

El fin del mundo! Siempre se habló ( y se hablara, ojalá ) del Fin del Mundo !!

Pero, cómo lo imaginaron: con aviones de guerras, con bombas ..

Este es el principio del fin, según parece. Ojalá que no sea ahora...

Por Daniel Lencina