Tal vez, fortalecido y envalentonado por una encuesta a pedido, y a su medida, elaborada quizás- por un fiel y leal heladero de la vecina localidad de Quitilipi, Capitanich (Jorge Milton) arenga su tropa afirmando que gana en *primera vuelta* con el 55 por ciento de los votos en la provincia. (Por Daniel Lencina)

 

¿Será? O será que su fiel subordinado no quiere verlo enfadado a su jefe que, últimamente, se muestra nervioso e irascible.
 
Capitanich, ya no parece el de antes. Ha salido de su libreto. Ha perdido la calma, acaso la brújula, también. Ahora pronuncia términos soeces y amenazantes hacia sus adversarios.
 
Asume el rol Pastor, y hasta predica, eleva plegarias, préces y súplicas al Altísimo -quizás- en el afán de congraciarse con la comunidad evangélica que experimenta una etapa de franco y notable crecimiento.
En su fobia y obsesión electoralista, pretende emular a la inmaculada figura de don Raúl Ricardo Alfonsín, y, a través de un plagio grosero e irrespetuoso pronuncia el Preámbulo, tal vez, con la intención de captar votos radicales e independientes.
 
Coqui está venido a menos. Afirma un triunfo con el 70 por ciento de los votos.
Utopía de por medio. No ve en Carim Peche, ni mucho menos en Juan Carlo Basileff Ivanoff su adversario. Por, al parecer, juega a lo grande, siempre. Por eso, su rival no está en el Chaco, sino en Buenos Aires.
 
Según testimonio de algunos de sus allegados, dicen que, Capitanich pretende superar la marca de Axel Kicillof, candidato a gobernador de Buenos Aires.vCapitanich pretende jugar a lo grande, solo que su figura, en lugar de agigantarse, parece que decrece, en forma notable, a través del tiempo.