((( Por Daniel Lencina )))-No es mi intención ni acostumbro, en mi actividad, utilizar un medio de comunicación, que me da la posibilidad de hacerlo, para dirimir cuestiones personales. Pero, en esta oportunidad, voy a utilizar parte de este espacio para expresarme en primera persona.

 

Durante esta semana recibí "cargadas" de todo tipo por estar identificado con River Plate y esa final insólita que la perdimos increíblemente.

Y, está bien, acepto y valoro el ingenio y creatividad de los argentinos puesta en manifiesto en cada memes y en cada mensaje. Porque -entiendo- forma parte de nuestro folklore futbolero.

Además, debemos admitirlo, nosotros también somos ácidos y mordaz y llevamos la perversidad a flor de labios sobrecargada de sorna, saña y cuántas cosas más.

Todo esto, y mucho (perdón, algo, solo algo) más me banco.

Lo que no acepto, de ninguna manera, que me gasten por el éxito obtenido por Jorge Capitanich en la legislatura chaqueña. Sencillamente, porque, yo, también, de alguna manera celebro que esto haya sucedido.

Porque entiendo que es lógico que esto así suceda.

Era inadmisible suponer que pudiera prosperar la otra posición en la que un político audaz pretentendía quedarse con el Poder Legislativo contando con, tan solo, cuatro votos. El resto esperaba que se los proporcione el radicalismo.

¡Cuánta desfachatez! ¡Cuánta ambición desmedida ! ¡Cuánta osadía!

Hoy, muy temprano, leí la editorial del periodista Marcelo Rubiolo quien definió a Jorge Capitanich como "El mejor jugador de ajedrez político del Chaco"

Y tiene sobrados argumento para sostener y fundamentar su posición: fue electo gobernador de la provincia por tercera vez, fue Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación y Senador Nacional, un par de veces.

Tal vez, en su editorial, así como en tantos títulos de los portales más leídos, faltó destacar el gesto, muy loable por cierto, del Bloque de Diputados de la oposición.

Porque, en esta tensa jornada legislativa, los radicales dieron ejemplo y sobradas muestras de civismo y de sana convivencia democrática.

Porque, el radicalismo tuvo la oportunidad (y, tal vez, estaba en condiciones de hacerlo) de infligir y asestar un nuevo y rudo golpe, tal vez letal, al electo gobernador haciendo causa común con Gustavo Martínez, y no lo hizo..

((Coqui Capitanich, venía de experimentar un duro traspié electoral el 10 de Noviembre: perdió en Resistencia donde su candidato a intentar, Diego Arévalo, salió tercero y en Sáenz Peña su hermano Daniel Mateo Capitanich, perdió por 20 % de diferencia que representan unos 11 mil votos
Una derrota en la Cámara de Diputados sería fatal )))

Sin embargo los radicales no apelaron a dar golpes bajos. Todo lo contrario, votó al candidato de Capitanich (Hugo Ságer) ¿¡ A cambio de nada !?

Puede ser. Yo, creo que es así. Que los legisladores radicales votaron a Sager por respeto al partido que ganó las elecciones. De lo contrario sería un bochorno total

Esta fue siempre mi posición

Por eso le digo a los amigos justicialistas-Coquistas, que no pierdan tiempo mandando cargas, insulto e improperios. Porque, en esta, estábamos perfectamente de acuerdo, en otras cosas no.

No estuve de acuerdo cuando Capitanich se negó a hacer la unidad del justicialismo, porque quería destrozar en las urnas a todos aquellos que se fueron con Domingo Peppo. 

Dirimió internas en las elecciones generales y, como consecuencia de ello, perdió varios municipios en la provincia, el de Resistencia, inclusive.

No me cayó nada bien lo que hizo en Sáenz Peña: trajo intendentes y militantes de distintos puntos de la provincia para desplegar la campaña proselitista marginando a algunos históricos dirigentes a quienes, por poco, no les piden que se queden en sus casas.

Creo que fueron bastantes desafortunadas las expresiones de Coqui Capitanich en un acto en el que pretendió ponerle un terrible mote (que no le deseo ni al peor enemigo) a quien, a las postres, terminó ganando las elecciones con el 52 por ciento de los votos.

Pero las elecciones son anécdotas, son parte del pasado, reciente, pero pasado al fin.

No sabemos a ciencia cierta lo que nos depara "le futur proche, le futur composé"(futuro cercano e inmediato), pero, como dijo alguien por allí: "Densos y sombríos nubarrones se ciernen sobre nuestro cielo telúrico.."

Conviene a Sáenz Peña y a los municipios no peronistas estar dustanciados del poder provincial y nacional en estas circunstancias en que nadie sabe, a ciencia cierta, que va a pasar en nuestro país a partir del 10 de Diciembre ?

¿No es más sensato apostar y acordar un pacto de gobernabilidad entre la provincia y los municipios para los tiempos que se vienen?

Si, Capitanich hubiera sufrido un duro revés electoral en la Cámara de Diputados, por la complicidad de fuerzas políticas minoritaria, podrían haber generado situaciones imprevisibles.

Este Capitanich, modelo 2019, no se muestra tan permisivo como el de ediciones anteriores.

Podría aparecer en este escenario como león herido, con sed de venganza, quizás, viéndose acosado y acorralado y advirtiendo que le están cascoteando el rancho.

¿Cómo hubiera reaccionado?

En primer lugar contra los traidores y sus descendecias: aquellos que cobran buenos contratos y no brindan brindan la correspondiente contraprestación de servicios.

Después, le tocará el turno a los municipios que no comulgan con el Coquismo y cuyos de sus diputados le votaron en contra.

¿Qué haría con ellos?

Me imagino, una vez que asuma la conducción provincial, le cerraría los grifos, suspendería o, directamente, no generaría obras públicas para esas localidades a quien dejaría marginada y desprotegida.

Pero, señores, básta de imaginar un escenario que no fue, ni es, y que pudo gestarse en Cámara de Diputados.

Desde ese punto de vista, como ciudadano de Sáenz Peña interior y del interior de la provincia, celebro, jubilosamente, que se haya hecho justicia en la Cámara de Diputados y que sea presidida por el sector que se impuso en las elecciones provinciales. Por el bien de todos, de todas, de todes, en definitiva.