Por Aldo Daniel Avila*

El Colegio de Abogados de esta Segunda Circunscripción o, mejor dicho, sus representantes, vienen mostrando una llamativa conducta pendular que, en realidad, siempre se inclina a favor de los intereses que determina, con total arbitrariedad, su presidente, en connivencia con el círculo íntimo de quienes lo rodean en la "comisión directiva".

No diría nada nuevo si afirmo que el Dr. Edgardo "Tati" REGUERA (como gusta que lo identifiquen) no es una persona con una formación intelectual fina o con una adecuada solvencia académica, pero sí que su base de sustentación es una estructura política que le permite -por ahora-, ser irrespetuoso hasta de ciertos valores que fueron irrenunciables para la institución que nos nuclea.

Por ello, el extremo se da al actuar en contra de los intereses de sus afiliados. Así, por caso, operó a cara descubierta para desincriminar al Dr. GAUNA (Juez Monitorio) de importantes denuncias que presentara ante el Consejo de la Magistratura y cuando -quien escribe- solicitó el apoyo del Colegio de Abogados para sostener la investigación, el mismo fue denegado por REGUERA y la "comisión directiva" que lo acompañó en la triste noche de Quitilipi donde se celebró la reunión a dichos fines.

Tampoco oculta y, por ende, hace pública sus simpatías por quienes concursan por cubrir cargos en los que deberá intervenir, luego, por la institución. Desconociendo la ética.

Así se expresó sin tapujos en las redes sociales a favor de la Dra. María E. RUDAZ como candidata a Jueza de Familia y operó en las sombras contra la actual Jueza de Paz quitilipense Cecilia MARINIC.

Un representante asociativo de los abogados no puede, públicamente, festejar la desgracia ajena. Sin embargo, cuando el Dr. Juárez (Ex-Juez) fue detenido, en el grupo de whatsapp institucional, Reguera lo hizo (con emoticonos incluidos). Antecedente inmediato que recuerde fue Hebe de Bonafini expresando su alegría cuando miles morían en el atentado del 11-S. Digo, reírse del infortunio de otro nunca es una buena idea. Aunque hubieran existido, entre ambos, intereses encontrados.

El problema de nuestro representante es su falta de presencia como litigante, su escasa trascendencia en la tarea abogadil.

Empero, la culpa no la tiene el chancho sino quien le da de comer. Es que la titularidad al frente de la institución que nos nuclea proviene de un apoyo político de quienes están convencidos que el Colegio de Abogados es un centro de poder. Y, en verdad, puede serlo, pero en la medida que tengan a alguien que sepa campear en las tormentas y, a veces, en meros chaparrones. No siendo este el caso. Más bien, todo lo contrario. Pero Reguera encuentra su anclaje en el Estado Municipal, no en su capacidad de construir una trayectoria profesional que lo respalde. Y, por eso, los beneficiarios de su gestión pertenecen siempre a su círculo íntimo que con obsecuencia apoyan sus decisiones, que lo critican por lo bajo ("por privado") pero a los que les gusta salir sonrientes en las fotos y con el pulgar levantado. Ejercen un chupamedismo, verdaderamente, ejemplar.

El derrape mayor se dio, esta semana, al criticar a la Presidente del Superior Tribunal de Justicia Dra. María Emilia VALLE incluyendo en ese despropósito la responsabilidad de dichos antisemitas por parte de su sobrina, hecho del cual la Ministra carece de la menor responsabilidad. Pero el propio STJ, Sindicatos, Asociaciones de Magistrados y Funcionarios de varias localidades y hasta abogados de esta ciudad le salieron al cruce, siendo el resultado una derrota por "knockout" como para contarle hasta cien.

Reguera, candorosamente, predica que su labor es desinteresada y que su motivación es "hacer algo por los demás". Las ficciones deben ser muy buenas para ser creíbles. Y, por otra parte, si perdiera la cobertura que le da ser Presidente del Colegio de Abogados su presencia pasaría más que inadvertida.

Es inevitable que la política atraviese todos los estamentos sociales y es inevitable que suframos los coletazos de estos enjuagues. No siempre son los más capaces quienes nos representan. Pero sí los que con mayor virulencia reaccionan frente a la crítica y frente a sus frustrados caprichos.

*Abogado