No se trata, en este caso, de una crítica relacionada con la comedia de fines de la década del 2000 correspondiente al género del cine familiar: Hotel para perros (Hotel for dogs)

Estamos ante un drama real y cotidiano que se da en nuestra ciudad en calles y veredas, en establecimientos sanitarios, comercios y hoteles, entre otros lugares que constituye la presencia de perros vagabundos.

Llama, poderosamente, la atención, también, la presencia de estos animalitos pertenecientes a la raza canina, en la entrada principal de un lugar emblemático y caro a los sentimientos de los saenzpeñenses como lo es el suntuoso Hotel Atrium Gualok.

Precisamente, en el mejor hotel que se puede ofrecer nuestros ilustres visitantes serán cordialmente recibidos, por una verdadera jauría.
No hay de qué temer. Son, en apariencia, cariñosos e inofensivos. No ladran ni atacan a nadie, pero están ahí.
Justamente, ahí. En el pórtico, en las escalinatas de nuestro emblemático hotel, orgullo de los saenzpeñenses.

Domingo Faustino Sarmiento, el gran maestro sanjuanino, instaba a ser compasivo con los animales. Con lo que todos estamos de acuerdo, pero, también es cierto que cada cosa debe estar en su lugar.
Sáenz Peña tiene pretenciones de ser una ciudad turística. Por eso se construyó esa gran mole llamada Hotel
Gualok en la misma manzana en donde se erige el Complejo Termal y el Casinos Gala.
¿Podemos darnos el lujo de ofrecer una imagen paupérrima a los potenciales turistas apenas ponen el pie en nuestro principal hotel ?
Ese tipo de detalles no se nos puede escapar.
Porque si esa imagen muestra el Gualok desde afuera habrá que imaginar cómo será por dentro !!!

Para ser una ciudad turística, nos falta todavía. Es necesario realizar una campaña de concientización intensiva en todos los órdenes de la sociedad. En los comercios, en la gastronomía, en la vía pública, en fin ... en todo. Tenemos que tener una mentalidad turística de manera en que se vea reflejado en cada uno de nuestros actos.
El Hotel Gualok, la principal cara turística de Sáenz Peña no favorece la actividad turística, por el contrario, conspira con tan loable iniciativa de poner en marcha una industria sin chimenea aprovechando y explotando el potencial que tenemos a través de nuestras aguas de singulares propiedades terapéuticas.
En contraposición los que llegan al Hotel Gualok pueden pensar, con justa razón que, en Sáenz Peña, así, de entrada nomás, nos meten el perro...

Por Daniel Lencina