Este viernes Sáenz Peña amaneció diferente. En sus calles se veían más "carabineros" que civiles. Algo había cambiado en nuestra geografía cotidiana.

Nuestro gobernador, Jorge Capitanich ordenó que se cierren las fronteras, nadie, ahora, puede salir del Chaco.

Podemos salir de nuestros hogares, únicamente y excepcionalmente para comprar alimentos y medicamentos. Eso si, bajo la enérgica y rigurosa custodia policial.

En los supermercados y farmacias se hacen largas colas con el auxilio de inspectores y fuerzas policiales.

Para imponer orden en el ingreso a los locales comerciales de concurrencia masiva y evitar aglomeraciones y desmanes. Es que, no se porqué, da la impresión que la gente compra con desesperación con cierto temor a un posible desabastecimiento.

Lo mismo ocurre en los cajeros automáticos donde la gente acude presurosa a retirar fondos, algunos - confiaron a Futuro Digital temen que, ante tamaña emergencia, el estado congele los fondos.

Pasa que nadie sabe, a ciencia cierta, qué puede pasar. Hay temor, incertidumbre, preocupación. "Angustia en la gente" como anticipó la Biblia hace centurias. Nunca, antes habíamos asistido a un escenario de tamañas características, como que - de repente- pasamos a ser protagonistas directos de una película del género dramático, de suspenso o de terror, porqué no.

Las medidas son correctas, pero no justas

En honor a la verdad, las autoridades hacen lo que consideran es mejor para el bienestar de todos los habitantes. A pesar de que no pueden evitar muchas injusticias en sus decisiones.

No pueden evitar que los medios de transportes trasladen pasajeros en medios reducidos, con los riesgos que esto representa.

La gente tiene prohibido ir al mar, fuente vida y solaz donde se respira aire puro, pero puede viajar colectivo o taxi junto a cuatro personas.

Pregunto, tan solamente ( porque reconozco mi desconocimiento e ignorancia total, por eso soy un insistente "preguntón" ): El coronavirus, es algo parecido a la gripe, cuando uno tiene esos síntomas es siempre recomendable aislarse, solidariamente, para no contagiar.

Ahora bien, si yo, decido, responsablemente, ir al río a pescar, en soledad, respirando aire puro, disfrutando de la naturaleza y estando en contacto con ella, ¿ no es mejor que estar encerrado, aburrido, entre cuatro paredes ?

Además, te aconsejan abrir puertas y ventanas para airear el ambiente..

Los ganadores de la emergencia

Los supermercados, venden más ahora que en Navidad y Año Nuevo ante el temor de un posible desabastecimiento.

Las farmacias, la gente hace colas, impresionantes, para adquirir alcohol en gel, guantes, barbijos y otros productos medicinales.

Como ocurre, casi siempre, en estos casos, se registran casos todo tipo de abusos. Lo cual, me parece, a título personal, un despropósito, aprovecharse de una circunstancia terrible y catastrófica como esta para aprovecharse de nuestros hermanos, seres humanos al fin.

¿No temen, estos señores, que ese enemigo invisible, llamado coronavirus, actúe como justiciero sobre su cruel humanidad ?

Mensaje: Amigos comerciantes que están haciendo buenas diferencias ante la desgracia de todos nosotros, no abusen de este, su buen momento, porque el castigo de ese terrible virus a cualquiera le puede afectar. Es menester actuar con solidaridad, sencillamente, porque la lucha es de todos.

Los perdedores...

El sector gastronómicos, cafés, bares, confiterías y restaurantes. Los locales bailables.

Los estudios jurídicos pueden trabajar, pero, resulta que los juzgados están cerrados. Los consultorios médicos, también, pueden trabajar, pero el INSEEEP está cerrado.

Hay comerciantes que tienen que afrontar el pago de alquileres que, en la calle 12 oscila entre los $ 50, 60, 80, 150, 250 mil y más. ¿ Cómo hacen para pagar durante estos treinta ( si, 30 días ) que se vienen. Si no es más.

¿Cómo pagar a los empleados ? Porque, eso del "tele trabajo " aquí no funciona, mucho que digamos..

Las casas de electrodomésticos, los bazares, las tiendas y demás rubros están cerradas y con custodia policial como si fueran asaltantes de camino.

Me dicen, hay un comercio ( Textil 12 ) que es la única que dispone telas para la fabricación de barbijos y, los gendarmes, no les permiten vender esa tela tan requerida, necesaria e imprescindible en estos días. La verdad: ¡ No lo puedo creer !

Indudablemente, en medio de esta crisis total, los supermercados corren con grandes ventajas: en sus negocios tienen artículos de limpieza, de bazar, ropa, electrodomésticos, neumáticos, alineación y balanceo, librería, cosméticos, verdulería, carnicería, fiambrería, pescadería, rotisería, alimentos para perros y gatos.

En fin, los supermercados lo pueden hacer. Los comerciantes de los distintos rubros, aquí, enumerados, no lo pueden hacer. Tampoco, seguramente, podrán pagar el alquiler de sus locales, sus impuestos y empleados.

El coronavirus no hace distinción de personas, de clases sociales, políticas ni credos religiosos. Pero los Decretos de Necesidad y Urgencia, si lo hacen en perjuicio del comercio la industria y la producción. En definitiva, de la gente que trabaja y produce.

Ley pareja no hace mal

Unos pibes ( porque a mis años, los jóvenes y adolescentes, son pibes) que estaban jugando al fútbol sufrieron la represión policial. Está bien. Nuestros carabineros cumplieron con su deber.

Un médico, que según se informa, se dio el lujo de viajar por distintos países del viejo continente, no habría cumplido con la obligación de someterse a la cuarentena y - según el informe - agredió verbal y físicamente a una mujer perteneciente a las fuerzas policiales.

Este facultativo médico no fue detenido por todo lo que hizo, los chicos que, solamente, jugaban al fútbol, si.

Podemos ser serios y coherentes alguna vez y terminar con los privilegios !?

Por Daniel Lencina