En la nota anterior hablamos de quienes se benefician y quienes son los grandes perjudicados, comercialmente y laboralmente, con la pandemia denominada COVID-19. (Por Daniel Lencina)

En la presente nota vamos a referirnos a las personas e instituciones que actúan, solidariamente, en favor o en contra de esta grave situación que nos aflige y nos mantiene "in vilo" a los habitantes de Sáenz Peña, del Chaco, del país y del mundo.

Eduardo Aiquel, como médico debiera dar el ejemplo

En las redes sociales circula una versión de que el médico en cuestión " se niega a cerrar la cancha de fútbol" de su complejo ubicado en la Avenida Papa Francisco, sin importarle ( a él, como médico) todo lo relacionado con el Coronavirus..!!!

En fin, si un profesional permite estas cosas, qué se puede esperar del resto de la sociedad que no tiene conocimiento de las consecuencias que puede traer aparejado ese enemigo invisible denominado COVID-19.

Pero eso no es todo. Este profesional médico y transgresor a la vez, evidencia sus ansias desmedidas de poder económico y y acaparar, hasta más no poder, espacios en el seno de la sociedad.

Y está bien que lo haga. Bienvenido todo ciudadano aquel que quiera apostar y contribuir al progreso y bienestar de nuestra querida ciudad. Eso si, para eso hay que adaptarse a las normas y reglamentaciones vigentes.

Ocurre que este vecino, poco sociable y con poco apego al contacto con la ciudadanía de la que vive ( ahora tiene motivos de sobra, por aquello del temible coronavirus), no permite que nadie se entrometa en sus asuntos.

Antes de seguir con la crónica, quiero decirles y destacar que el doctor Eduardo Aiquel, así como su asesor Sergio Amaro Stafuza, conmigo, se portaron de diez (10 ). Me abrieron sus puertas de par en par para que haga radio y televisión en tan prestigioso medio de comunicación.

Nunca se metieron en mi programa ni me condicionaron. Si hasta me autorizaron a difundir publicidad de otros sanatorios y de STC, cosa que no hice. Por supuesto.

Pero llegó un momento, qué triste momento !!!

El doctor Eduardo Aiquel, decidió clausurar una calle, de entrada y salida al Barrio Loma Linda, para su beneficio personal. 

Pero como si fuera un nene caprichoso, Eduardo, el hermano no menor de Humberto Aiquel, decidió enfrentarse, decididamente con el municipio. Una actitud que consideré, así, indefendible, y me fui no sin antes agradecer todo lo que la empresa ha brindado !

Pero, si. Está bien. Sáenz Peña puede estar agradecida de todo lo que brinda y aporta por la estética de la ciudad. Pero hay que ser respetuoso de las reglamentaciones vigentes. Y este médico, que por tener unos cuantos pesos de más en sus abultados bolsillos, no puede venir a imponer sus propias leyes como patrón de estancia.

Nos dicen, que en su afán de acaparar el mercado comercial, quiere habilitar una panadería, una heladería, un gimnasio, otra farmacia, una sala de terapia intensiva y cuántas cosas más.

Está bien, que lo haga. En enhorabuena. Bienvenido sea. Todas las buenas iniciativas hay que ponderarlas, aplaudirlas, reconocerlas.

Todo bien. Espectacular. El problema es que, este patroncito de estancia no permite que las autoridades municipales supervisen cada una de sus obras.

Entonces, manda a cada uno de sus esbirros, acaso, mercenarios, a atacar al intendente, legítimamente elegido por el voto popular, a través de los medios ( radial y televisivo ) que dispone.

Mire a qué se dedica el doctor Eduardo Aiquel en medio de esta pandemia, de esta peste universal que nos tiene a mal traer. Bueno, en fin, no le importa de su madre, que se está muriendo. Puede importarle algo de la vida de los demás. 

Don Eduardo Aiquel, yo se que su mente y su alma está puesta en el dinero. Lo entiendo porque dice el Eclesiastés 5:10: "El que ama el dinero nunca se saciará del dinero "

Doctor Eduardo Aiquel, con el aprecio que le tengo, no puedo sugerirle ni, mucho menos, implorarle nada, porque su apego al dinero no tiene límites y seguirá avanzando e su ambiciosa y desenfrenada carrera hasta, alguna vez, alguien le diga, basta. Es mejor vivir como ricos y morir pobres, que vivir pobres y morir ricos ...

Por Daniel Lencina