(Por Daniel Lencina) - En esta diáfana mañana, que, una vez más, generosamente, nos concedió nuestro Señor, el Hacedor de todas las cosas, recorrí la ciudad. Nuestra triste y desolada ciudad. A la que la gente le tiene miedo. Mucho miedo.

Ya no quiere abandonar sus hogares. Y está bien que no lo hagan !

Los supermercados, en el día de hoy, trabajaron ( ¿?) a pérdida. Fue muy, pero muy escasa la concurrencia.

El terror cunde en Sáenz Peña y el planeta.

Algunos imaginan lo apocalíptico, el final de los tiempos, y, acaso, en lo menos: el principio del fin..

Dijo el Señor: "Muchos correrán de aquí para allá.."

Qué más dijo: "Habrá pestes...". Y, después ? "Hambre"

¿¡ Qué tiempo estamos viviendo, ahora !?

No se, porqué, se me ocurre que esto es el principio del fin.

Pasa que soy así. Desconfiado, escéptico y temeroso de tantas cosas que la televisión e internet y las redes sociales advierten. Me asustan, de verdad. Meten miedo hasta más no poder

¿¡Será que el fin del mundo está llegando !?

¿Qué hacemos para salvarnos de las pestes y las calamidades que se avecinan !?

Señor obispo, sacerdotes, pastores... Hablen ahora, o callen para siempre, estimadísimos hermanos.

Notaron el silencio de las Iglesias. 

Las Iglesias, de todos los credos, cerraron sus puertas ante tal emergencia mundial.

Seguramente, piensan, que, el Dios Todopoderoso, es incapaz de protegerlo del tan temido Coronavirus.

Uno cree e imagina ( ingenuo) que nuestros curas y pastores, bien podrían convocar a la feligresía y proclamar, enfáticamente: "¡ Vengan a la iglesia... aquí no tiene cabida ese inmundo y diabólico virus que anda merodeando el planeta..!!"

No acostumbro a decir frases obscenas, no es mi costumbre, pero, debo reconocer que la gente está cagadas en las patas en estos terribles días.

No salimos de nuestras casas por la sugerencias que imparten nuestras autoridades, sino, simplemente, porque somos "cagones".

Bromas aparte. Amigas y amigos, está feo esto. De verdad, está todo mal. 

Y, bueno, en fin, no nos queda otra. Quedarnos en es casa es el mejor consejo que nos brindan. Viene mal la cosa. Tenemos que ayudarno y, a la ve, ayudar solidariamente a los demás.

Mis deseos es que disfruten de esta linda jornada, pero, eso si... en suuu casaaaa !