(Por Daniel Lencina) - Escribió, alguna vez, la recordada María Elena Walsh, entre otras grandes genialidades: El Reino del Revés.

En donde "Nada el pájaro y vuela el pez". Qué más dice...

Ah ! Si: "Que los gastos no hacen miauuu y dice yes, porque estudian mucho inglés..."

No se cual ese desconocido y fantástico Reino del Revés, pero, crean señores, Sáenz Peña no se diferencia bastante, ni en lo más mínimo.

Aquí, resulta que se privilegia el estacionamiento de las motos (que en su mayoría no pagan patentes) en detrimento de los automóviles que sí pagan todo, hasta revisión técnica.

A los mercanchifles (vendedores ambulantes) se le asigna espacios en sectores estratégicos de la ciudad para que ejerzan una competencia desleal con los comerciantes que tributan al municipio.

A los pseudos artesanos se le construyó un precioso y valioso lugar frente a la Plaza Principal.

¿Sirvió de algo?

¿No se podía darle otra finalidad a tan preciado lugar?

((( Digo pseudos porque, entiendo, en Sáenz Peña, artesanos no existen o no se hacen ver. De hecho, el Centro de Artesanos está vacío...)))

Sigo: Voy a una estación de servicio a tomar un café y me dicen: "No se puede, no se nos permite"

Pero, resulta que hay bares y confiterías que están habilitadas para que la gente coma y beba hasta a más no poder.

¿Usted entiende esto?

En Sáenz Peña la gente puede beber libremente, pero, eso si, no puede tomar in café.

Es más, puede ir a beber, libremente, a un bar, pero una iglesia, no puede pisar.

En fin, estamos, supuestamente, en cuarentena. Practicando, algo así, la supervivencia. Uno no sabe para qué. Respeta las disposiciones vigentes. Y aunque otras personas no las cumpla, la hacemos igual. No sabemos bien para qué, pero la hacemos igual. Mientras los demás incumplen. Mientras nuestras autoridades no les dan la importancia que, ellos mismos, nos piden y exigen.